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lunes, 27 de febrero de 2017

Una jornada de transformación en El Carmen por @RobertoPatino


Por Roberto Patiño


Podemos enfrentar tanto la emergencia nacional como los profundos problemas que de manera crónica han venido afectando al país. Para ello debemos dar un primer paso desde el apoyo y la solidaridad. Es prioritario reconocer la fuerza, la capacidad de transformación y los logros que podemos consolidar cuando nos vinculamos entre muchos, organizándonos en lo local de manera efectiva.

Una expresión de esto lo vivimos el pasado sábado 18 de febrero. Para ese día habíamos pautado en El Carmen de la Vega, en Caracas, una jornada de salud y asesoría legal para la comunidad, con la participación de médicos voluntarios de la UCV y la Clínica Jurídica UCAB. La actividad se realizaría en el Colegio Fuenmayor de la zona.

Pero el viernes en la tarde las autoridades del plantel recibieron una llamada, desde el Ministerio de Educación, en la que se les ordenó cancelar el evento. ¿La razón? Que esta actividad, unas jornadas de salud y asesoría legal, había sido organizada por “escuálidos”.

Ese fue el argumento empleado por el representante de una institución del Estado para cancelar una actividad de servicio público organizada por la comunidad: que era de “escuálidos”.

Por supuesto, la medida causó consternación en El Carmen, así como en el personal del colegio Fuenmayor. Migdalia, vecina y líder destacada, que junto con nosotros había estado organizando la jornada desde hacía días, expresó su indignación e impotencia frente a las acciones de un gobierno que, guiado por intereses sectarios y mezquinos, saboteaba el esfuerzo que personas como ella realizaban en provecho de su gente.

Junto con los vecinos de El Carmen y profesores del colegio nos reunimos ese mismo viernes en la noche a buscar soluciones para poder continuar las jornadas. Una de las maestras del Fuenmayor propuso una solución: si no podíamos usar las instalaciones del colegio, ¿por qué no utilizar las mismas casas de los vecinos?La idea fue discutida y aprobada entre la gente de El Carmen. Se escogieron hogares y espacios que, por sus características, los hacían los más idóneos para el desarrollo de las consultas.


La mañana siguiente se llevó a cabo la jornada de Salud y Asesoría legal en el callejón La Trinidad de El Carmen. En la casa de Yolanda se hicieron las consultas de traumatología. En la de Cruz, medicina interna. En la de Rosneidi se hicieron las consultas pediátricas y en la de Betsimar las de dermatología.

Se atendieron unos 65 casos y se prestó ayuda en temas jurídicos, así como en la redacción de documentos. Los médicos voluntarios de la UCV, además de chequeos generales, pudieron suministrar medicinas y derivar algunos casos al Hospital Clínico Universitario para una atención más completa. Se preparó un sancocho comunal en casa de Migdalia, en el que pudimos comer tanto los vecinos como los voluntarios, líderes comunales y miembros de las organizaciones participantes en la jornada. Allí celebramos los logros obtenidos y la victoria que representaba para las personas el haber generado un espacio de alivio frente a la durísima situación del país y el haberse impuesto a la intransigencia y el prejuicio gubernamental que había intentado suprimir la jornada.

Para nosotros, uno de los recuerdos más fuertes de ese día, fue el de las distintas expresiones de orgullo y satisfacción de la gente de El Carmen, al reconocer su propio esfuerzo, constancia y capacidad de superación, para “salvar” la actividad. Cómo se había forjado un vínculo entre ellos a partir de este éxito que significaba tanto para su bienestar.

Los intentos de obstaculizar las jornadas son una muestra más de las políticas del gobierno madurista: empobrecedoras, sectarias y generadoras de violencia. Actúan, de forma mezquina y brutal, en contra de las personas. Es prioritario volver a las vías democráticas y constitucionales que Nicolás Maduro y quienes lo acompañan han secuestrado.

Pero tan importante como esto lo es también el organizarnos a nivel local, a través de vínculos y necesidades comunes, para articularnos con el resto de los actores sociales. Esto nos brinda maneras efectivas y nuevas de participación, dando una fuerza enorme y un alcance insospechado a nuestras acciones e iniciativas. Podemos abordar, desde la convivencia, el apoyo y la solidaridad, los rigores de la crisis y los embates de urgencia diaria que esta genera. Este es, sin duda, uno de los mayores retos que enfrentamos los venezolanos y es nuestra creencia que podemos lograrlo.

Lo vivimos en el callejón de La Trinidad, en el Carmen. Tenemos la certeza de que así podemos empezar a transformar la realidad del país.

Coordinador de Movimiento Mi Convive

Miembro de Primero Justicia

27-02-17