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miércoles, 22 de febrero de 2017

Reestructuración y tareas de la unidad, por @lmesculpi



Luis Manuel Esculpí 21 de febrero de 2017
@lmesculpi

En los prolegómenos de los anuncios para informar la reorganización de la MUD, se llegó a hablar equivocadamente de recomposición de la alianza unitaria -algunos incurrimos en ese error- ya que no se trataba de rehacer esa plataforma, sino de reestructurarla acorde con las exigencias que surgieron a partir de la experiencia y en la conducción de las luchas más recientes.

Para los componentes de la Mesa de la unidad, el que los éxitos alcanzados por la alianza estaban referidos -en lo fundamental- a la esfera electoral, se convirtió en una opinión bastante compartida y ellos constituyen logros verdaderamente importantes, especialmente cuando el diseño estratégico se fundamenta en proseguir la ruta democrática, constitucional, pacífica y electoral.


Las dificultades, inhibiciones, carencias y errores se manifiestan esencialmente al no haber producido el cambio cualitativo de transformar la alianza electoral en una verdadera dirección política.

La reestructuración acordada puede cumplir ese propósito, si a la par se cumplen otros requerimientos; distribuir las funciones que venía asumiendo la secretaria ejecutiva, con una coordinación general a cargo de José Luis Cartaya, el equipo político de apoyo político coordinado por Ángel Oropeza, él área social donde están Alfredo Padilla y Tinedo Guía y el técnico coordinado por Ramón Picon; permitirán diversificar la acción y apoyar a la dirección cuyo órgano operativo lo conformarían nueve de las organizaciones políticas.

Si bien esta reorganización constituye un paso importante, tendrá que ser complementada con actuaciones dirigidas a superar la desavenencias en el comportamiento político manifestadas hasta ahora. Si la vocería será alternada entre los dirigentes de los partidos, necesariamente ella tendrá que ser expresión del conjunto de la unidad y no sólo de la organización política a la que pertenezca el portavoz.

Se comprende que además de las acciones unitarias, cada organización política puede y debe realizar sus propias actividades; lo ideal es que estas acciones respetando la autonomía de cada partido y la promoción de su propio perfil, se inscriban dentro de las orientaciones generales trazadas por la Mesa de la Unidad democrática.

Las definiciones organizativas de una alianza política no constituyen tan solo un problema administrativo o fisiológico, es aunque parezca una obviedad, en lo sustancial una definición eminentemente política. La alianza se estructura para cumplir con unas metas y unos fines que tienen en esencia ese contenido y debería corresponderse con los objetivos perseguidos.

Ello solo será posible si se asume una dimensión superior de la plataforma unitaria, jerarquizando sus propósitos y acciones como primera prioridad, por encima de los intereses particulares; diseñar -aún conscientes de las dificultades- una estrategia común, que sirva de orientación a la unidad en su conjunto.

La comprensión que la unidad es un requisito indispensable para triunfar-así lo demuestra la experiencia histórica no sólo en nuestro país- tiene que ser interiorizada, resulta insuficiente que solo la proclamemos.

Tampoco se trata de tener una visión angelical o ingenua del ámbito en cuál nos corresponde luchar, muy por el contrario, el realismo y la conciencia de los peligros que acechan los residuos de vida democrática, obligan a desechar los intereses mezquinos y subalternos, colocando todos los esfuerzos al servicio de los objetivos unitarios. Alcanzado el cambio político ya habrá tiempo y espacio para definir las controversias doctrinarias y políticas. Aun así, pienso que la fabulosa tarea de reconstruir el país, todo su tejido institucional para que pueda enrumbarse por la senda del progreso, requerirá de una alianza unitaria de largo plazo. Concluyo con un reconocimiento a la labor realizada por Chuo al frente de la secretaría ejecutiva, la asumió en medio del vacío dejado por Ramón Guillermo Aveledo y en su gestión, en medio de dificultades conocidas, cumplió al presentar -en general- un balance positivo.

Luis Manuel Esculpi
@lmesculpi