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viernes, 24 de febrero de 2017

No será fácil por @garciasim


Por Simón García


La brutalidad con la que la crisis golpea a todos los estratos del país, obliga a la oposición a tener políticas inteligentes. El rechazo general a sus desastres le produjo al gobierno la contundente derrota en las elecciones parlamentarias. A partir de allí Maduro continuó en caída. Ni siquiera los suyos lo quieren al mando.

Pero la MUD no ha logrado nutrirse del descontento. La población quiere castigar al gobierno, pero no siente entusiasmo ante la MUD. En ese distanciamiento, cauteloso o abiertamente crítico, influye la desunión en las estrategias, la ausencia de regulación del conflicto entre fortaleza unitaria y lucha unilateral por la hegemonía, los errores de la casa y omisiones que segregan el ácido de la desconfianza, adentro y fuera de la MUD.

Punto escabroso, por la importancia que le atribuyen los factores internacionales y el desprestigio a ojos de la mayoría, es el tema del diálogo. Una papa caliente que deben agarrar los nuevos directivos de la MUD, los dirigentes fundamentales de los nueve partidos y los cuatro líderes que se insinúan como presidenciables: no deberían seguir desentendiéndose del problema o tratándolo como esfuerzos de carpintería.

Es necesario resituar el diálogo ante el país y asumirlo como lo que es: una de las formas de lucha y negociación que puede ahorrarnos camino o hacerlo más largo, según como se maneje. Es cierto que hasta ahora ha sido lo segundo; pero existe la posibilidad de trabajarlo con una Agenda propia y como un medio para despejar una vía hacia cambios concretos atenidos a las cuatro marías: constitucional, pacífico, democrático y electoral.

No hay que esperar mucho para decidir y decir lo que se acuerde en la MUD porque la profundización de la crisis económica, de la tragedia social y la descomposición del gobierno se está acelerando. El país aguanta y cruje.


No será fácil adoptar una posición común. Ninguna persona cuerda está dispuesta a permitirle al gobierno que juegue con la crisis y siga usando el diálogo para manipularlo y ganar tiempo. No será fácil porque al gobierno no se le puede creer y nadie va a sentarse con él a menos que previamente cumpla los compromisos que adquirió.

No será fácil porque al creciente clima internacional de exigencias para aplicar la Constitución y restablecer la democracia, hay que añadirle presión interna con apoyo a las protestas cotidianas, movilizaciones por el derecho al sufragio y más localización de actividades en diversos lugares sociales.

No será fácil porque a la unidad de objetivos le faltan dos tramos: realización conjunta de acciones políticas y sociales. Y trabajar juntos por logros de la Unidad que signifiquen ganancia de todos.

No será fácil, pero una de las barreras que hay que superar para cambiar de régimen con el mayor consenso plural. Uno que ya germina en la sociedad, aunque todavía no esté firmemente sembrado en los partidos.

23-02-17