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lunes, 5 de junio de 2017

EL PADRINO DE RANGEL, por @ChuoTorrealba



Jesús Chuo Torrealba 04 de junio de 2017

Ya no es un “goteo”. Lo que está ocurriendo en el oficialismo es un deslave. Tras la valiente posición de la Fiscal General de la República en defensa de la Constitución, cada día surgen nuevas y más vehementes manifestaciones de magistrados, ex altos funcionarios, diputados y mucho, mucho “chavista de a pie”, desmarcándose del proyecto de la constituyente corporativa, sectorial, fascista, de Maduro. Por eso no me extrañó cuando al encontrarme con un apreciado amigo, hasta hace poco simpatizante del oficialismo, este me hiciera un análisis interesante y demoledor de la entrevista que el Mayor General Vladimir Padrino López concediera a José Vicente Rangel el pasado domingo 28 de mayo.   

“Si Fidel Castro hubiese escogido a José Vicente Rangel y a Vladimir Padrino para dirigir a Venezuela en vez de designar a quienes escogió, probablemente la situación de este país sería otra”, empezó su análisis mi amigo ex chavista. “Para algunos esos son los dos más inteligentes líderes del oficialismo”, hablando de los protagonistas del programa que, para él, lució “concertado”.

“En efecto”, dijo, “a Padrino se le permitió omitir o apenas rozar los temas de mayor importancia o relieve, como son en lo político la violación de la Constitución en cuanto a la elección de alcaldes y gobernadores, el brutal desconocimiento del Poder Legislativo y la tenacidad de la rebelión popular frente al régimen. En lo económico, Rangel dejó que Padrino pasara rápido sobre el colapso del abastecimiento alimentario, el endeudamiento aplastante, la hipoteca de PDVSA y el macro-fraude cambiario.  No se habló tampoco de un problema de enorme importancia estructural: El inmenso bolsón energético encontrado por la Exxon-Mobil en las aguas del Esequibo, de ese mismo Esequibo cuya reclamación fue preterida en forma irresponsable por los gobiernos de Chávez y Maduro. Por supuesto, de narcotráfico tampoco se habló…”

Mi amigo me corrije: “Yo no soy ex chavista.  Yo soy un venezolano que apreció algunos aspectos del liderazgo de Chávez, y que jamás estuve con Maduro”. Para él, “en la introducción del programa Padrino intentó descalificar moralmente la actual rebelión popular señalándola como producto del ‘injerencismo de una coalición de países que intervienen en asuntos internos de Venezuela’. Sería bueno que Padrino recuerde que en lo que va de este siglo, nadie ha sido tan ‘injerencista’ en la región como el régimen actual venezolano, el cual por otra parte acoge amorosamente la injerencia cubana, y además –insólitamente- paga por padecerla…”

Para mi interlocutor, “entrevistador y entrevistado entraron en materia sólida cuando Padrino habló de ‘una distorsión económica que empezó con el desplome de los precios petroleros’. Ante todo, aquí no hay ‘distorsión’ sino colapso", refutó mi amigo, para de inmediato precisar: "Y la culpa no es de la caída de los precios petroleros: En casi dos décadas, el petróleo ha puesto en manos del castro-madurismo más dinero que la suma de todo el dinero manejado por los todos los gobiernos venezolanos desde que reventó el Zumaque 1 hasta que Hugo Chávez sumió el poder en 1999. Gobiernos anteriores dieron de comer a la población y mantuvieron funcionando al país con petróleo a poco más de 10 dólares el barril, sin aumentar la deuda externa, que incluso se redujo durante la administración Lusinchi.  A partir de los 30 dólares que valía el barril en 2003, durante estos años de revolución los precios subieron hasta llegar a 120 dólares el barril, estabilizándose en 2010 alrededor de los 100 dólares el barril. Fue en el cuarto trimestre del 2014 cuando empezaron a bajar a su actual nivel de 50 dólares el barril (muy por encima aun de los 30 dólares que costaba el barril durante el gobierno de Pérez I)…”

Subraya mi amigo “ya no chavista y nunca madurista” que “a todo esto hay que sumar el violento endeudamiento que llegó al clímax esta semana cuando Maduro vendió al banco imperialista Goldman Sachs 2.800 millones de dólares en bonos de PDVSA a vencerse el año 2022, con un descuento de casi 70%, pagando al imperio monstruosos intereses que llegan a casi 30% anual, puesto que el interés normal de esos bonos es de 9,25%, lo cual se triplica cuando –como el es caso- el comprador recibe 3 bonos por el precio de cada uno.  Es así como en 5 años Venezuela pagará por intereses 1.295 millones de dólares (9,5% de 2.800 millones multiplicados por los 5 años que faltan para el vencimiento de esos bonos). Cuando llegue ese vencimiento, Venezuela deberá además pagar los 2.800 millones de dólares del valor facial de los bonos, por los cuales recibió sólo 868 millones. En total Venezuela pagará más de 4 mil millones de dólares por este ‘respirito’ para Maduro… ¿Patria?”

Con una mezcla de su lucidez habitual y algo de tristeza (¿despecho?) por sus ya extintas simpatías hacia el oficialismo, mi amigo devenido en analista afirma que “Padrino intentó consolar al país diciendo que, tras 14 años de chavismo y cuatro de madurismo, el régimen ahora esta dando ‘pasos para una estrategia económica coherente y sustentable’ que buscaría ‘cambiar el actual modelo rentista por uno productivo’. Pero si de algo ha sido enemigo el chavo-castro-madurismo ha sido de la producción. Limitándonos sólo al tema de los alimentos, ¿Sabrá Padrino que en 1999 Chávez encontró sembradas 4.700.000 hectáreas y que en 2017, por falta de semilla y abono, sólo se sembraran 1.100.000? ¿Sabrá que en Venezuela había 20 millones de cabezas de ganado y que hoy sólo hay 10 millones, cuando el abastecimiento del país requiere un rebaño de 30 millones?  ¿Acaso el Imperio se comió la semilla y el ganado, o fueron las expropiaciones, las invasiones avaladas por el Inti y el impune cobro de vacuna por parte de la guerrilla y las megabandas lo que acabó con la producción?” 

Mi amigo dice “agradecer” que “el llamado a respetar la Constitución aparece una y otra vez en la argumentación de Padrino”, pero por eso mismo lamenta “el ardor con que defiende la imposición de una Asamblea Constituyente que derogaría la Constitución que alaba”.  En su opinión, “hay que reconocer que cuando Padrino habló de la ética parecía un vocero opositor: Cuando denunció a quienes quieren el poder para ponerle la mano a la riqueza nacional parecía que hablaba de las enormes fortunas acumuladas por personajes muy conocidos. Por lo demás, es cierta su observación de que política es el arte de ponerse de acuerdo. Discutir sobre los problemas y no sobre las personas, como él propone, es propio de gente seria. Y para hacerlo es fundamental colocar los intereses de la Patria por encima de los intereses políticos, sobre todo cuando éstos se han vuelto personales y hasta de supervivencia, con los de los jerarcas señalados por peculado, violación de DDHH o narcotráfico, y que por eso mismo están usando hoy al poder como barrera que los protege de una justicia que tarde o temprano habrá de alcanzarlos… y esa es la causa de su desesperada resistencia.”

Mi amigo concluyó su análisis coincidiendo con Padrino en que “debemos construir un escenario de paz que nos permita construir un país donde quepamos todos”. Pero afirma de inmediato: “Que se lo diga a Maduro, a Diosdado, a El Assaimi, a Reverol, entre otros. Todo el resto del país cree y lucha por eso, a pesar de la intoxicación lacrimógena y los asesinatos con metras. A nosotros, denos por convencidos…”. 

Así es. ¡Palante!