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lunes, 12 de junio de 2017

Perspectivas de victoria por @SantosYorme


Por Pompeyo Márquez


Cada día son más esperanzadoras las perspectivas de victoria sobre una dictadura carcomida por contradicciones internas que se expresan en las ejecutorias de una camarilla que gobierna al país con uso indiscriminado de la represión más salvaje que se conozca: asesinatos, torturas, atropellos y desafueros de toda naturaleza, que desconoce flagrantemente a la Constitución, en fin, que solo sabe manejar la violencia más extrema aún en detrimento de los Derechos Humanos que viven su hora más menguada.

Venezuela es un país sin ley donde la voluntad de una cúpula militar-civil hace con el país “lo que le da la gana”, que no tiene ninguna sensibilidad social, que aspira a resolver los problemas que acogotan a la población solo con métodos represivos, que no meditan las soluciones a la profunda crisis que en todos los órdenes padecemos los venezolanos.

Se da el caso de que cada medida que trata de adoptar se ve obligado a retirarla como ha sucedido con las Sentencias 155, 156, de ese grupo de seguidores que asaltaron al TSJ y a su Sala Constitucional que han tratado de dotarla de la más atropellantes facultades para desconocer a la Asamblea Nacional y asumir “como sea” sus funciones.

Este intento, risible por lo demás, de darle “visos constitucionales” a una dictadura que ha colocado al país al servicio de la camarilla militar-civil gobernante sin importarle un bledo los sufrimientos de 32 millones de venezolanos.


Los últimos dos meses con gran valentía y convicción democrática, el estudiantado, al igual que en épocas anteriores ha asumido la vanguardia de la lucha. Han retado a la cúpula dictatorial y han insuflado nuevos optimismos a la lucha contra la dictadura.

La idea de la Unidad Nacional, de la sustitución por la vía pacífica y electoral de Maduro y la formación de un gobierno de Unidad Nacional, por supuesto deberá contar con la presencia de los militares institucionalistas que al igual que el resto de la familia militar quiere convivir en paz, desecha el camino de la guerra y los sufrimientos y sacrificios que ello provoca.

Hay quienes desconfían de esta posibilidad. Por mi parte, cada día reafirmo más la idea de que las luchas populares permanentes, a lo que se sumen contingentes institucionalistas de la FANB, darán al traste con esta barbarie a que está sometida la sociedad venezolana por culpa de una cúpula corrupta que no puede oír la palabra “La Haya” porque se atemorizan al recordar los crímenes y corruptelas cometidos que no prescriben.

Hay quienes dicen que tendría que venir un esfuerzo mediador que ponga punto final a esta crisis y le abra a Venezuela el camino a la democracia y la libertad en todos los órdenes.

11-06-17