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sábado, 8 de julio de 2017

Asalto al Congreso, por Miguel Méndez Rodulfo



Miguel Méndez Rodulfo 07 de julio de 2017

Aunque antes y ahora, de la manera más cínica, los gobiernos de turno negaron la autoría intelectual del hecho, para la historia no hay dudas que los Monagas entonces y Maduro ahora, estuvieron detrás de ambas agresiones a la majestad del soberano Congreso de la República. En algunas partes del mundo, a veces, se puede observar como los parlamentarios se van a las manos; eso que es un comportamiento incivilizado es duramente censurado y constituye una vergüenza para el país, por lo que no es frecuente. Sin embargo, que una turba enardecida invada el recinto del Parlamento para agredir y secuestrar a los diputados, es cosa nunca vista en otra parte del planeta. Eso se observa aquí, con una frecuencia que se convierte en bochorno para nosotros y en una preocupación para los demócratas del mundo.  No obstante que el régimen siempre niega las atrocidades que manda acometer, llama la atención el cinismo de que hacen gala sus líderes para negar su vinculación con los graves hechos ocurridos en el Capitolio.

Maduro, niega su participación con el falaz argumento de que “Donde la oposición está, siempre pasan hechos extraños”. Padrino López, por su parte,  calificó como “inaceptables” los hechos violentos, el Presidente del TSJ condenó los actos violentos así como las agresiones físicas en el recinto parlamentario y la Defensoría solicitó investigación por los hechos ocurridos. Si el coronel Lugo, encargado de la custodia del parlamento, agredió con palabras y hechos al Presidente Borges, y eso le mereció una condecoración de Maduro, no es nada que haya colaborado con los colectivos para que pudieran agredir mejor a los diputados. Lo que se ha corrido es que fue el propio Vicepresidente El Aissami quién planificó y dio órdenes para ejecutar tan atroz acción. Po supuesto que él no se gobierna solo y que su jefe aprobó la agresión.

Pero dignas de comentar son las declaraciones de varios personeros del chavismo: declaró Ernesto Villegas: “Si la protesta fuera en La Carlota  la llamarían “manifestación pacífica”, pero como es en Capitolio, aunque no haya morteros, lo llaman “ataque violento””. Lo que nunca reconocerá Villegas es que las manifestaciones tienen un propósito pacífico que es el de protestar contra acciones o decisiones del gobierno, tal como lo permite la Constitución; pero ese derecho se ve truncado cuando la guardia nacional impide el tránsito de la marcha hacia su destino, lo que enardece a la gente. Pero, en todo caso, cuando la sociedad civil frustrada, arremete contra las fuerzas represivas, lo hace con empujones, gritos palos y piedras, embate para el cual están protegidos los militares por la indumentaria que visten y el equipamiento que portan. Entonces es muy distinto que unos diputados desarmados, no protegidos y sin preparación para el combate, se enfrenten a una turba agresiva, armada de palos, piedras y pistolas, que cuenta con apoyo logístico del gobierno y que tiene garantizada la impunidad, que lo que ocurre entre la sociedad civil y la guardia.

Teresa Maniglia, a su vez, comentó: “A ver si entiendo, los de la Asamblea dicen que no los dejan salir, que les tienen un trancazo ¿Y el que ellos nos tienen desde Abril?” Lo que doña Teresa debía saber es que es muy distinto que a ella o a un familiar suyo le impidan salir de su sitio de trabajo, que lo retengan por la fuerza durante ocho horas, que al interior del edificio secuestrado, con la gente adentro, tiren bombas lacrimógenas y tumba ranchos, pero que además al que intente enfrentar la protesta lo muelan a palos y patadas y que también le partan la cabeza; eso misia no es un trancazo, eso es atentar contra los derechos humanos y la democracia. Trancazo es cerrar vías de circulación automovilística, lo cual no ocurre en toda la ciudad ni en todas las zonas, con lo cual uno siempre puede desplazarse, aunque con dificultad. Ahora, quién sabe si la señora vive en Chacao (muchos chavistas viven en el Country) y por eso está tan afectada. En Hamburgo, sede del G-20, el primer día de furiosas protestas hubo varios policías heridos, esto no se reportó entre los manifestantes.


 Miguel Méndez Rodulfo
Caracas 7 de julio de 2017