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jueves, 13 de julio de 2017

De tal palo, tal constituyente por @froilanbarriosf


Por Froilán Barrios


La propaganda como política de Estado ha tenido su máximo exponente en Joseph Goebbels, ministro de Propaganda del nazismo, quien la utilizaba como un asalto a fondo a la mente y los sentidos para crear una nueva psicología, un “hombre nuevo”.

La propaganda, la cultura y el arte se empleaban tanto para ocultar como para persuadir y su efecto fue impresionante. El Estado “manufacturaba” pensamiento y también emociones: los grandes mítines se organizaban con una elaborada escenografía, creando un marco grandioso y una atmósfera adecuada para que las masas se identificaran con Hitler y la nueva Alemania.

Hoy en la Venezuela arruinada de Maduro no hay chance para embaucar a una nación y llevarla al holocausto como sucediera otrora, lo que no impide que suframos una despiadada campaña publicitaria gubernamental las 24 horas del día financiada con el presupuesto nacional, una violación  del art. 67 de la CRBV. Someten sin límites ni escrúpulos a la población a un descarnado mensaje, debe tragarse al ritmo de jingles “el amor y la paz” del Estado en presencia de un  centenar de asesinatos, el asalto de las SS a la Asamblea Nacional y las violaciones a miles de detenidos ilegalmente.

Lo más grotesco lo resumen los mensajes de los “candidatos” a la constituyente fraudulenta, quienes entre insultos a la gramática y a la prosodia –el que más sufre es el teleprompter– concentran su evidente esfuerzo cerebral en cumplir con el guion del discurso oficialista antes que en representar a los millones de ciudadanos que manifiestan liderar. En verdad aspirar a ir a una constituyente para otorgarle rango constitucional a la pesca de arrastre, recoger la basura por la contaminación ambiental, legalizar misiones, crear empleos, controlar inflación, derechos de los discapacitados, entre innumerables disparates, es sencillamente la ignorancia más supina del actual Estado de Derecho consagrado en las leyes y la Constitución vigente.


Entre tantas barbaridades publicitadas dan a conocer las verdaderas intenciones criminales de los rasputines de la constituyente fraudulenta, como lo dijera un candidato obrero: “Terminar de exterminar a la burguesía explotadora”, instaurar los consejos de trabajadores y así eliminar sindicatos y contratos colectivos, implantar en definitiva “el Estado comunal con las comunas productivas”, en un contexto como manifestara demagógicamente un flamante candidato empresarial de Dicom en el bolsillo, podría convivir la empresa privada con el Estado.

Ahora bien, ¿en qué puede derivar un proceso electoral hacia una constituyente de pensamiento único, promocionada sobre todo por un personaje que aparece en TV con una macana gorila, de lenguaje escatológico, inescrupuloso, distorsionador de toda verdad en función de sus macabros intereses, en la extinción de la nación? Pues, de concretarse, nos degradaría al siglo XIX, cuando cada caudillo redactaba una constitución a su medida, hasta que se conquistara definitivamente el sistema democrático a mediados del pasado siglo XX.

Ante tamaña encrucijada la población ha reaccionado y prepara la exigencia definitiva a la dictadura. Se debe suspender de inmediato la constituyente fraudulenta; de lo contrario, ya ha comenzado en todo el territorio nacional el ejercicio del 333 y el 350 como respuesta a la defensa de la Constitución, la nación y la democracia.

12-07-17