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sábado, 8 de julio de 2017

Demostración de poder por @cgomezavila


Por Carolina Gómez-Ávila


La Asamblea Nacional ha convocado una consulta popular para el próximo 16 de julio. Lo ha hecho con el voto de la bancada mayoritaria del Parlamento Nacional: los diputados de la MUD; los mismos que ocuparon sus escaños gracias al voto de más de 14 millones de venezolanos el 6 de diciembre de 2015.

Se trata de una consulta contemplada en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Una, sobre temas urgentes para la nación. Una inobjetable como ejercicio democrático.

Una consulta cuya principal consecuencia será la relegitimación de los representantes del pueblo que se ven exigidos, de manera inédita, ante una propuesta de Asamblea Nacional Constituyente que no sólo los barrería del mapa -y, con ellos, nuestra voluntad ya expresada en las urnas y aún vigente-sino que ha sido convocada violando el sagrado principio de la soberanía popular.

Así que se trata de una consulta en extremo desafiante, pero cívica. Y por lo tanto, no hay manera de arrebatárnosla sin ilegalizar aún más la propuesta espuria que aún pretenden y contra la cual se pronuncian, cada día, más ciudadanos investidos o no de autoridad.

Esa consulta -de estilo plebiscitario puesto que nuestras respuestas estarán ceñidas a un “sí” o un “no”-medirá nuestro rechazo a un proceso constituyente impuesto a la fuerza, dejará claro si exigimos a la Fuerza Armada Nacional y a los funcionarios que defiendan la actual Carta Magna y contará nuestra aprobación a renovar los Poderes Públicos en elecciones libres y transparentes a fin de restituir el orden constitucional.


Pero, sobre todo, la consulta popular servirá para que millones de venezolanos refrendemos nuestra voluntad de superar esta hora amarga no sólo por la vía democrática -votando- sino por la vía republicana, esto es, atenidos a las leyes mientras ponemos en su lugar a los violadores de la ley.

Y al hacerlo así, también estaremos enviando un mensaje claro: No permitiremos que otra dictadura sustituya a esta. No permitiremos soluciones de facto porque sabemos que no conducirán a la ansiada paz social. No permitiremos que las heridas infligidas nos lleven a un enfrentamiento fratricida y terminen con la República.

Tras casi 100 días de protestas efectuadas por venezolanos desarmados, salvajemente reprimidos por indignos custodios de las armas de la República, atacados impunemente por delincuentes a sus órdenes y satanizados por un aparato de propaganda criminal e instigador de odio, no veo mayor demostración de poder.

Y ese sí que es un poder digno de ser llamado poder ciudadano.

08-07-17