Julio César Arreaza 24 de marzo de 2019
La
gente en Venezuela está llorando de hambre, se mueren conciudadanos de mengua
por falta de medicinas, la macabra realidad está a la vista, la constató la
misión técnica de la ONU; el militar Rotondaro confesó la vileza de retener
medicinas para la campaña electoral, sin importar la muerte de 5000 pacientes
por falta de diálisis. Bastan las 25000 muertes al año en los seis años de
Maduro, más los cientos de asesinados por razones políticas, para darnos cuenta
del pozo de muerte en que convirtieron el país. Para los comunistas el hombre
es para el Estado y no el Estado para el hombre.
Al
régimen no le importó arrestar arbitrariamente durante la visita de la misión técnica
a 72 ciudadanos. El rudo panorama se encuadra en los 72 días de usurpación y 20
años de dictaduras que arrastramos. La inaudita situación que vivimos ha
conducido a que se haya venido conformando entre la mayoría de libertarios
venezolanos y la comunidad internacional un compromiso ético. Como venezolano
me pronuncio a favor del ingreso de la ayuda humanitaria, a tenor del artículo
187 de la Constitución. Urge detener la sangría consecuencia de las acciones de
la satrapía, apoyado por el ejército de ocupación cubano. Queda grande hablar
de soberanía en las fauces de las mafias, y sabemos de sobra que la soberanía
es la guarimba de los comunistas.
Nuestro
país ha sido convertido en un narcoestado, y en el centro de organizaciones
criminales que favorecen el terrorismo. Sugiero que el presidente
constitucional Juan Guaidó promueva un acuerdo bilateral que active la DEA. La
actividad del narcotráfico campante y protegida por los forajidos, desde este
punto geográfico, ya causa graves estragos en toda la región.
El
comandante en jefe Guaidó debe ordenar el entrenamiento de cuadros de la Fuerza
Armada leales al restablecimiento del hilo constitucional. Aquí estamos
considerando la injerencia para la paz, la libertad y la vida de un pueblo que
llora de hambre.
No
podemos seguir tolerando los centros clandestinos de torturas y las acciones
infames de las bandas que causan el exterminio de la población. La ayuda
humanitaria tiene que entrar y así lo consintió la mayoría del país el 23 de
febrero. Las fuerzas irregulares lo impidieron y por eso exigimos que esta vez
ocurra porque así lo manda la soberanía popular.
El
derecho natural proclama que las personas y colectividades oprimidas y
amenazadas de exterminio, sean protegidas. Somos los venezolanos los que asumimos
el primer frente de lucha puertas adentro y hemos hecho todo lo posible para el
restablecimiento del orden democrático. Al no lograrlo, a pesar de los enormes
sacrificios realizados, solicitamos al mundo la ayuda humanitaria y su ingreso
al país. Queremos dejar constancia histórica de esta demanda, porque solos no
podemos ante el asedio asesino de las bandas criminales que dominan el poder.
¡No
más prisioneros políticos, torturados, asesinados, ni exiliados!
Julio
César Arreaza B.
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