10 Últimos

miércoles, 11 de enero de 2017

Estrategia digital y redes sociales contra la dictadura, @JesusAlexisgo10





Por Jesús Alexis González, 09/01/2017

La selección de este tema, fue parcialmente inducido por un cortés comentario que sobre nuestro último artículo: Venezuela 2017 ¿más tiranía socialista y menos Sociedad Civil? (02/01/17) nos formuló una prestigiosa colega miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas: “Comparto contigo que la presencia activa de la sociedad civil es indispensable en estos momentos en el país. El punto entonces es como darle direccionamiento a lo que de por sí es amorfo y difícil de asir. La sociedad es muchas cosas menos un conglomerado dirigible. Es la comprensión y convicción de todos sus actores lo que en algún momento podría hacerlos confluir”. A tenor de ello, construimos esta reflexión más vinculada a lo posible que a lo deseado.

El voto es la concreción de un anhelo personal que contribuye en la formación de la voluntad colectiva, muy especialmente en la designación de sus representantes habida cuenta que el pueblo delibera y gobierna por medio de ellos, a quienes delega vía el sufragio el poder de representación en ejercicio de la soberanía nacional asumida como el poder en manos del pueblo quien la ejerce a través de los órganos contemplados en la Carta Magna. En tal contexto, resultan imprescindibles para el desenvolvimiento democrático la presencia activa tanto de los grupos de interés organizados por estratos en la sociedad civil, como de los partidos políticos, actuando bajo un escenario de aguda dificultad en razón, como bien señaló J.J. Rousseau, a que cada individuo enfrenta a la dualidad de actuar como soberano pero también como súbdito (persona sujeta a la autoridad de otro al que tiene la obligación de obedecer) de manera simultánea”; dualidad que para el caso de la Venezuela actual debe fundirse en una radicalización de la ¡¡UNIDAD NACIONAL!! en aras de derrotar la intención del “proceso revolucionario” (¿?)  de destruir la institucionalidad democrática para luego sobre sus escombros levantar una dictadura comunista; lo cual  quedó evidenciado en el reciente “cambio ministerial” (¿?) anunciado por N. Maduro (04/01/17) donde incorporó el ala radical del trasnochado y fracasado “pensamiento socialista criollo” (¿?) a efectos de extremar sus posturas políticas, incluido particularmente el malvado propósito, se infiere, de  ¡no celebrar eventos electorales! (¿y la presidencial 2018?).

Grupo de interés, en su acepción más amplia hace referencia a una entidad que busca representar ante el Estado (conjunto de actores administrativos y políticos) el acervo (conjunto de bienes o valores morales o culturales que pertenecen a un grupo) de un sector específico de la sociedad a la luz de un enfoque pluralista de la acción colectiva; defendiendo causas sin ánimo de lucro al punto de ejercer presión sobre quienes detentan posiciones de poder burocrático-políticas y sobre inapropiados postulados de escaso basamento ideológico como el denominado socialismo del siglo XXI, accediendo como actores reconocidos.

Los partidos políticos, como expresión de la libertad política y del derecho a manifestar opiniones, son asociaciones de individuos con ideales comunes cuyo objetivo principal es ejercer el poder o participar en dicho ejercicio, con la legítima aspiración de asumir el control del Estado en función de gobernar para instrumentar políticas públicas como voceros de los ciudadanos mediante proyectos concretos perfilados en un marco programático en procura del bienestar nacional; siendo necesario que estos representantes del pueblo reciban el apoyo de los ciudadanos a través del voto en transparentes eventos electorales.

No admite duda en contrario, la influencia que hoy en día tienen las redes sociales (RS) en el desenvolvimiento de la población al haberse convertido en un  instrumento de difusión masiva de información, más allá de un medio para interactuar con familiares y amigos, sino un espacio de la vida cotidiana donde se estructuran relaciones al tiempo de configurar una alternativa válida para comprender e interpretar el país y para inducir cambios en el sistema político, hasta configurar una vía ideal para involucrarse y manifestarse en procesos comunitarios y electorales (piedra angular de la democracia); a la luz de constituir una herramienta para la difusión de mensajes y propuestas ¡bidireccionales! y para la interacción con los grupos de interés (inclusive desde una simple red de chat) habida cuenta de facilitar su organización y movilización.

Se estima que cerca de la mitad de la población mundial tiene acceso a Internet, al punto que para inicios del 2016 existían unos 3.345.832.772 usuarios y más de 1.000 millones de sitios web en un contexto donde el segmento de mayor y rápido crecimiento ha sido la cantidad de usuarios de redes sociales móviles. En Venezuela, el acceso frecuente a los servicios de Internet se ubicó en unos 16.728.894 usuarios/día (62% de la población) siendo que el 83% de las conexiones se efectúa mediante plan de datos móviles con prevalencia de unos 13 millones de teléfonos celulares; al extremo que los venezolanos nos hemos vuelto adictos a la comunicación hasta posicionarnos como los más activos en redes sociales a nivel latinoamericano, orientando su uso para la información por encima del entretenimiento con el añadido que nos gusta expresar opinión por esta vía; donde un 90% de la población tiene cuenta en Facebook, un 85% visita Youtube, un 75% es usuario de Twitter, y un 60% son visitantes de Instagram. Este bondadoso escenario facilita, a nuestro parecer, la configuración de una RED DE UNIDOS POR LA DEMOCRACIA (RUD) bajo la modalidad de un servicio de comunicación instantánea en redes sociales diferenciando tres tramos generacionales con miras a la potencial comunicación: (i) generación Milenio, nacidos entre 1980 y 1999 caracterizados por haber nacido en un mundo interconectado y por una marcada adhesión al mundo digital; (ii) generación X, nacidos entre 1965 y 1985 con apego a las noticias y servicios (ambas generaciones en su mayoría no siente simpatía ni tienen ataduras partidistas); y (iii) el resto, integrado por un universo heterogéneo.

Reflexión final: La clase política venezolana, está obligada a elevar su conocimiento básico en materia de las plataformas tecnológicas con el propósito de colocarse en capacidad de fomentar estrategias digitales que le faciliten comunicarse con los grupos de interés y con la población electoral como un todo utilizando las redes sociales, mediante actividades concretas ajustadas a cada tipo de plataforma y generación poblacional, tales como mandar mensajería instantánea, subir imágenes y videos, publicar mensajes con contenidos, compartir actas de reuniones, promover consultas públicas, y un largo etcétera. Es de obviedad manifiesta, que el éxito de RUD dependerá de la honestidad ycalidad del mensaje, así como del grado de ¡¡eficacia en su cumplimiento!!


Economista Jesús Alexis González
@JesusAlexisgo10