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domingo, 8 de enero de 2017

Ganar la Patria, por Felipe Guerrero






Por Felipe Guerrero, 02/01/2017

En una hora de esperanza para la patria, un Trece de Enero de Mil Novecientos Cuarenta y Seis, un grupo de soñadores salió por caminos y veredas a «Ganar la patria para la patria» como afirmó Caldera en la Asamblea Inaugural de COPEI.

En este Enero de Dos Mil Diecisiete,  Venezuela retrocede dolorosamente y sufre la triste realidad de una estruendosa pobreza material y espiritual. El grito de los excluidos nos convoca a luchar sin descansar por los millones de marginados.

El Trece de Enero de Mil Novecientos Cuarenta y Seis con la utopía cargada de juvenil ilusión,  el grupo de idealistas lanzó la flecha color esperanza hacia el cielo azul-celeste, para iniciar una marcha generosa orientada a mitigar el dolor y la injusticia ofreciendo lo mejor de cada uno en la lucha diaria para construir una sociedad plural, libre, más justa y equilibrada  para todos.

Al recordar la histórica fecha, resulta urgente convocar a todos quienes comulgan con el Humanismo Cristiano para que permanezcan fieles  a sus raíces evangélicas. No se puede dudar nunca del valor, la actualidad y la fuerza liberadora de los valores del Socialismo Cristiano. Su fuente doctrinaria es el Evangelio y de ahí su radical opción por los seres humanos marginados, por los hijos de Dios excluidos y por su liberación integral.

Los Demócrata Cristianos no tenemos necesidad de mirar a la «Derecha» vestida de derecha, ni mirar a la otra derecha que se disfraza de «Izquierda» para buscar oportunidades políticas.

No necesitamos adherirnos a ninguna de las dos posiciones, por cuanto el ideal de construcción de un modelo Personalista y Comunitario representa nuestra propia contribución al combate actual de la humanidad, sin caer en la explotación inhumana que en nombre de «La Libertad» hace el capitalismo o de la esclavitud que en nombre del «Estado» hace el marxismo ilusorio.

En el libro de Nehemías considerado como el último de los libros históricos del Antiguo Testamento, el autor narra que después de enterarse de las condiciones que existían en su pueblo, renuncio a esa vida de palacios para regresar a la ciudad de sus antepasados a fin de reedificarla.  El relato representa una convocatoria para la renovación de la fe del pueblo.

Un día, Nehemías vino delante del rey con una cara muy triste. El rey quería saber qué le pasaba. «Estoy triste porque la ciudad dónde están enterrados mis padres está en ruinas y las puertas quemadas». El rey le preguntó, «¿Qué cosas pides?». A lo cual Nehemías respondió: «Déjame ir a reedificar a mi ciudad».

En esta hora,  cada una de las personas que comparten el sueño del Humanismo Cristiano están convocadas a ser  los Nehemías de este momento,  para partir por caminos y veredas a reedificar este instrumento de lucha social y de liberación de los excluidos; porque ahí están enterrados nuestros padres, nuestros compañeros de ideal, nuestros sueños.

Los que defienden sólo la democracia formal, fracasan porque desde esa democracia no son capaces de hacer la justicia para los pueblos. Los que se erigen como paladines de la justicia y tratan de anular los derechos a las personas, condenan a los pueblos, porque entonces los pobres ya ni siquiera tienen voz para decir que son pobres. Es hora de volver a nuestras raíces, para  retomar el camino de la liberación integral  que pasa por construir una sociedad personalista y comunitaria.

Vamos a «Ganar la patria para la patria»

E-mail: felipeguerrero11@gmail.com