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domingo, 8 de enero de 2017

La misericordia acompaña el camino de la santidad, por @Pontifex_es



Papa Francisco 07 de enero de 2017

Santo Evangelio según San Mateo 4,12-17.23-25

El inicio de la predicación de Jesús: En aquel tiempo, cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea. Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones! El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz. A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: "Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca". Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente. Su fama se extendió por toda la Siria, y le llevaban a todos los enfermos, afligidos por diversas enfermedades y sufrimientos: endemoniados, epilépticos y paralíticos, y él los curaba. Lo seguían grandes multitudes que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania". Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco
 
Jesús parecía una persona sin techo, pues se le podía encontrar siempre recorriendo todas las ciudades y los pueblos, enseñando, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias...

En toda la Iglesia es el tiempo de la misericordia... ¿Qué significa misericordia para los curas? Misericordia: ni manga larga ni rigidez.

El tiempo de la misericordia fue una intuición de San Juan Pablo II, que beatificó y canonizó a Sor Faustina Kowalska e introdujo la fiesta de la Divina Misericordia.

Ante las experiencia dolorosas que no faltarán, aun al lado de nuevos progresos, la luz de la Divina Misericordia, que el Señor ha querido casi volver a entregar al mundo a través del carisma de Sor Faustina, iluminará el camino de los hombres del tercer milenio, no lo olvidemos

Hoy olvidamos todo con demasiada prisa, incluso el Magisterio de la Iglesia! En parte es inevitable, pero no podemos olvida los grandes contenidos, intuiciones y consignas dejadas al Pueblo de Dios. Y la de la Divina Misericordia es una de ellas.

Nos corresponde a nosotros, como ministros de la Iglesia, mantener vivo este mensaje, sobre todo en la predicación y en los gestos, en los signos, en las opciones pastorales. Por ejemplo, la opción de volver a dar prioridad al Sacramento de la Reconciliación, y al mismo tiempo, a las obras de misericordia.

Jesús tiene las entrañas de Dios. Está lleno de ternura hacia la gente, en especial hacia los excluidos, los pecadores, los enfermos de los que nadie cuida.

Los curas asépticos y de laboratorio no ayudan a la Iglesia. Iglesia que es como un hospital de campaña, que debe curar las heridas. Hay tanta gente herida, por problemas materiales, por escándalos, también en la Iglesia... Gente herida por ilusiones del mundo.

Ni el laxismo ni el rigorismo hacen crecer la santidad. Mientras que la misericordia acompaña el camino de la santidad y lo hace a través del sufrimiento pastoral, que es una forma de misericordia. Quiere decir sufrir por y con las personas, como un padre y una madre sufren por sus hijos (Encuentro con los párrocos de la Diócesis de Roma, 6 de marzo de 2014)

Oración de Sanación

Mi buen Señor, Tú conoces lo que hay en mi corazón, sabes lo importante que es para mí comenzar el día lleno de tu bendición para tener una actitud vencedora ante todas las situaciones en la que me veré involucrado

Te doy gracias por tu Palabra sanadora, porque a través de ella fortaleces mi espíritu y me das ánimo para seguir siempre firme en tu amor y para cumplir la voluntad del Padre que me ama.

Tú pasaste por este mundo haciendo el bien, sanando dolencias y enfermedades, dándonos a conocer tu Reino, acogiendo a los pecadores y mostrándonos al Padre en cada una de las obras que realizaste.

Creo verdaderamente que el Padre está en Ti y Tú en el Padre, y que junto al Espíritu Santo nos hiciste partícipes de las bondades celestiales, regalándonos la bendición de estar hechos a tu imagen y semejanza.

Ven Señor y dame la gracia de la conversión verdadera, esa conversión que empuja al corazón a donarse en amor hacia el otro, que se olvida un poco de sí mismo y se libra del ego y la vanagloria.

Sé que Tú me amas y lo haces en extremo, es por ello que recurro a tu amor y a tu bondad para que me quites todos esos miedos que me atan a una vida de soledad, sufriendo el desconsuelo de tu ausencia

Ven e impulsa mi vida con el fuego de tu Gracia. Pongo en tus manos amorosas todos y toda tarea que voy a realizar

Me entrego ahora con confianza a tu providencia, a tu amor de Padre que actúa con poder en mi corazón y que me prepara para salir adelante. Amén 

Propósito para hoy

Entablaré un diálogo personal con María, pidiéndole que me ayude a ser un mejor discípulo de Jesús

Frase de reflexión:

"El cristiano está siempre dispuesto a anunciar el Evangelio, porque no puede guardar para sí mismo el gozo de conocer a Cristo". Papa Francisco