10 Últimos

sábado, 7 de enero de 2017

¿Repetir la dosis? Por @garciasim


Por Simón García


Ha pasado a la carpeta de lugares comunes la afirmación de que el 2016 fue un año perdido para las fuerzas de cambio. Generalmente esto supone repetir el juicio sin acompañarlo de un examen de la situación y del debate sobre las correcciones necesarias para superarla.

Se sacrificó la elección de gobernadores. El diálogo se asumió con reticencias, desvinculándolo de una estrategia para ganarle espacios a la autocracia. Cada quien propuso un rumbo y algunos calcularon que había llegado el momento de tomar la dirección de la MUD. La turbulencia impactó negativamente a dirigentes que había iniciado el año con una gran victoria. Generó decepciones.

Entre los factores que favorecieron que la MUD fuera víctima del asedio de sus propios integrantes, se deberían incluir al menos tres: 1. El síndrome del candidato presidencial que hizo mella en varios dirigentes, 2. El propósito de establecer una línea radical dentro de la MUD, 3.La concesión a un clima de opinión que exige sacar ya a Maduro, al margen de contar con las condiciones reales para llevarlo a cabo.

La MUD había podido encontrar el punto de armonía, entre visiones diferentes que existen en ella, sobre cómo salir de las crisis, cambiar el modelo que se le impone coactivamente a la sociedad y realizar el referendo para revocarle el mandato a Maduro. Este punto de equilibrio se rompió y no hemos visto que los principales dirigentes actúen fuertemente para restablecerlo en base a nuevos consensos.


El gobierno dinamitó inconstitucionalmente el referendo. Le ordenó al CNE no hacer la elección de gobernadores. Agravó la inflación, el desabastecimiento, la inseguridad y la prestación de los servicios públicos a su cargo. El gobierno enfiló contra la Constitución, destruyendo al país y marchando hacia la instauración, cada vez más férrea, de una dictadura.

Estos hechos obligan a repensar cómo frenar y derrotar a la cúpula que se aferra al poder contra la voluntad y los intereses de la mayoría de los venezolanos, incluidos sectores oficialistas descontentos, que son una de las bases para formular un nuevo acuerdo nacional.

La reflexión no ha ocurrido y desde mi observación, estamos frente al riesgo de incurrir en decisiones de alta aprobación pública y baja eficacia para abrir una transición. Son pasos de constitucionalidad discutible: la declaratoria de ausencia absoluta sin que ella haya ocurrido físicamente y la exigencia de elecciones generales, en detrimento del único proceso que está respaldado en un mandato constitucional vulnerado por el régimen: la elección de los gobernadores.

Si seguimos aplicando la misma fórmula del 2016 es muy posible que repitamos la paradoja de que por sacar ya a Maduro, terminemos dándole vueltas a la tuerca al revés. La MUD debe debatir y explicar sus decisiones, en su seno y frente al país, antes de convertirlas en hechos cumplidos. La democracia, la constitucionalidad y la defensa del derecho a votar son ventajas que hay que mantener.

07-01-17