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miércoles, 10 de enero de 2018

Cuando llegue la inspiración por @marconegron


Por Marco Negrón


Parapetado en una seudo institución de clara estirpe fascista -la espuria asamblea nacional constituyente- el régimen ha procedido a cancelar de un plumazo la que, con todos sus defectos, fue una de las principales innovaciones de la Constitución de 1999: el gobierno del Área Metropolitana de Caracas.

Se cometió con ello una triple ilegalidad: primera, y esta bastaría para anular toda su actuación, porque esa seudo institución fue creada violentando los principios constitucionales que rigen la materia; segunda, porque la única competencia de una Asamblea Constituyente (aunque no lo es, esta, como lo dice su nombre, pretende serlo) es redactar una nueva Constitución y nada más; tercera, porque violenta el artículo 18 de la Constitución vigente, el que ordena la creación de un gobierno local de dos niveles que establezca la unidad político territorial de la ciudad de Caracas “para alcanzar su desarrollo armónico e integral”.

Pero más allá del evidente carácter inconstitucional de esa decisión, impuesta solamente por el imperio de la fuerza propio de un régimen que ya no disimula su carácter dictatorial, está su condición profundamente regresiva y el abierto desprecio por los valores democráticos y los derechos ciudadanos: su empeño en construir para los venezolanos, como hace pocos días afirmaba Nacho Ávalos, “un futuro obsoleto”. Más que ridículo, es patético ver cómo con sus actos, quienes se reclaman a un supuesto Socialismo del siglo XXI, arrastran a nuestra sociedad hacia el más oscuro pasado.

Aun cuando bastaría invocar los artículos 333 y 138 de la Constitución para declarar la nulidad absoluta de ese acto, la realidad es que, en la práctica, se ha procedido a la liquidación del gobierno metropolitano mediante el total desmantelamiento de su andamiaje institucional. Pero, al final, con ello se abre un espacio para repensarlo: lo importante ahora no es llorar sobre la leche derramada sino aprovechar la coyuntura y hacer del vicio virtud, estableciendo desde ahora una línea de acción para cuando se recupere el orden constitucional.


Reconociéndole el mérito de al menos haber instituido la figura del gobierno metropolitano, muchos hemos sido los críticos tanto de la ley que lo creó en el 2000 como, con más razón, de la retrógrada y aviesa reforma promulgada en 2009, a raíz de la victoria de la alternativa democrática. Las consecuencias del atropello perpetrado por la írrita ANC crean un vacío que debe ser aprovechado para repensarlo. ¿Habrá sin embargo en el inicio de un año que se anuncia tenebroso, con una sociedad civil humillada y desconcertada y donde lo urgente pareciera ser la supervivencia más elemental, el tiempo y el ánimo para reflexionar sobre temas que hoy pueden parecer meras exquisiteces intelectuales?

Aunque ellas no lograron sus objetivos, frente a estas realidades es oportuno recordar las epopeyas civiles protagonizadas por los venezolanos en los últimos tres años: la espectacular victoria electoral del 15D de 2015, la épica batalla por el referendo de 2016 y el luminoso ejemplo de la sociedad civil activada en la consulta del 16J de 2017. Es difícil pensar que todo ello se haya evaporado sin dejar vestigios.

Se atribuye a Picasso la frase “cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando”; cuando llegue el cambio, que nos encuentre con proyectos en la mano.

09-01-18




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