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domingo, 19 de febrero de 2017

Tragedia y esperanza, por @FelixPalazzi



FÉLIX PALAZZI 18 de febrero de 2017
@FelixPalazzi

El año 2016 fue sin duda alguna un año lleno de conflictos y parece que el 2017 puede ser igual o peor. El descontento y la desesperanza es un sentimiento común, tanto que Datanálisis sitúa la cifra de descontento con el gobierno en un 95% de la población. El gobierno podrá seguir negando la realidad, e incluso afirmar que el hambre y la desesperación del pueblo es sólo una sensación introyectada en el sentir popular por los enemigos del proceso revolucionario. Pero lo cierto es que no hay argumentos o ideas que alivien el peso de la realidad que se padece. Asimismo la oposición necesita volver a captar la confianza de sus seguidores y fijar una agenda común a favor de todos los venezolanos.

Este escenario desconsolador al único que favorece es a este “mal gobierno”. El gobierno encontró que la forma más efectiva de desmovilizar a la sociedad civil es desmotivándoles en sus luchas y requerimientos. De esta forma se ha cerrado la posibilidad de todo proceso electoral. No es una sorpresa que incluso el TSJ determinase suspender las elecciones estudiantiles en la UCV. Pues todo proceso electoral que evidencie la debilidad democrática del régimen es un peligro para el mismo.

Aunque el descontento sea grande en la población civil, eso no quiere decir que el gobierno se encuentre débil. Todo lo contrario, el gobierno ha logrado reagrupar sus fuerzas y apuntalarse con el apoyo del poder militar. Mientras que la oposición ha logrado el efecto contrario, el disgregarse y perder su capacidad de convocatoria. Al gobierno le corresponde deponer sus aspiraciones centralistas y de perpetuación indeterminada. Esto es bueno que lo entiendan los que todavía proponen y ven el diálogo como una vía para solucionar nuestra complicada realidad. Sin la vía electoral no hay posibilidad del diálogo ya que ambas propuestas se implican mutuamente.

Es imposible predecir cómo saldremos de semejante atolladero. No existen recetas posibles capaces de pronosticar una salida certera. Principalmente porque todo dependerá del desgaste y la erosión del poder del gobierno. Ello será cuestión de tiempo porque, tarde o temprano, la misma historia abrirá una nueva opción. Sin embargo, es necesario emprender un proceso contrario a la desesperanza que utiliza este régimen para su sobrevivencia.

Sembrar la esperanza en nuestro tejido social es vital para reactivar las fuerzas de reacción contra la agresión a la vida democrática del país. La siembra de la esperanza surge en la capacidad de observar y apoyar las iniciativas de organizaciones no gubernamentales que se advocan a atender a los más necesitados. Debemos mirar a la capacidad de reacción que están mostrando las jóvenes generaciones ante el caos reinante, involucrándose con los problemas reales que vive nuestro pueblo y buscando formas de responder a sus problemas más urgentes. De igual forma es necesario mirar la supervivencia de las instituciones universitarias a pesar de atravesar por la peor crisis que hemos vivido en muchos años. También podemos ver la firme posición de la Conferencia Episcopal Venezolana y las demás organizaciones religiosas que han tendido puentes de ayuda a los más necesitados, a pesar de todas las amenazas públicas que ha hecho el oficialismo.

En fin, si el gobierno apuesta por la desesperanza como medio para dominarnos, hay que buscar y hacer posible, incluso obstinadamente, la esperanza. Una esperanza que nos lleve a transformar nuestra vida cotidiana y a recobrar la capacidad de reacción como colectivo.

Félix Palazzi
Doctor en Teología
felixpalazzi@hotmail.com
@FelixPalazzi