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domingo, 11 de mayo de 2014

La guardiana de tu alma

ROSALÍA MOROS DE BORREGALES sábado 10 de mayo de 2014

Dedicado a todas las madres venezolanas

Una vez estudiando sobre el origen de la palabra amigo encontré que podría ser atribuido al vocablo latino animi el cual es usado para llamar al "alma", unido éste al vocablo custos del cual se deriva la palabra "custodia". De esta manera, el significado de amigo sería "el que custodia o guarda el alma". Pensando en la celebración del día de la Madre este concepto vino a mi mente. Pues, considero que nuestra madre es el primer amigo con el que contamos cuando llegamos a este mundo. ¡Ella se convierte en nuestra vida en la guardiana de nuestra alma!

De una manera misteriosa los seres humanos somos copartícipes en el proceso de creación. Dios le dio al hombre y a la mujer la capacidad de reproducirse creando desde sus propias entrañas un nuevo ser. La mujer es el nido escogido por el Creador para albergar y alimentar al hijo durante las diferentes etapas de su formación. Pero este proceso trasciende lo corporal para convertirse en un proceso del alma; así como se van entretejiendo las células para formar órganos y sistemas, de la misma manera los sentimientos se van enlazando con ese pequeño ser tan desconocido hasta ese momento, pero al mismo tiempo, tan amado.

Y es desde allí, desde que el hijo forma parte de su corporalidad, que la madre comienza a custodiar su vida con la suya propia. Al salir del refugio tibio del vientre, sus pechos nos reciben para abrigarnos; el miedo al ambiente desconocido se desvanece cuando nuestros oídos reconocen la primera música que nos deleitó y nos acompañó en el recorrido de nueve meses. ¡El latido de su corazón nos calma! Más tarde, ese corazón seguirá latiendo por nosotros a cada paso de nuestro desarrollo como seres humanos. Sin importar las distancias, en nuestro querer o en nuestro desapego, su corazón siempre nos alcanzará con una plegaria.

Si recorremos los caminos más hermosos y coronamos nuestras vidas de estrellas;  o si nos hundimos en los abismos y comemos los frutos amargos de la tierra, en cada situación el corazón de nuestra madre siempre estará con nosotros. Si hablamos con ella conocerá nuestras angustias, pero si callamos, en lo más profundo de su ser, su alma inquieta también lo sabrá. En nuestra presencia sus ojos leen el mensaje de nuestra mirada; se goza con nuestra alegría y sufre con nuestro dolor. Si estamos lejos nos percibe en su interior; nos llora calladamente, o una sonrisa ilumina su rostro recordando nuestro amor.

Ella siempre sabrá guardarnos bajo la protección del Creador. Una y otra vez velará por nuestra vida como en las noches cuando la fiebre quemaba nuestra piel. Al amanecer, cuando ocupados en los quehaceres del día, nuestros pensamientos lejos de ella estén, su mirada se elevará al Cielo para encomendarnos a Dios. Y en el ocaso, antes de que su cuerpo cansado consiga el merecido descanso, de nuevo su voz como un susurro llegará a los oídos del Señor para cuidarte la vida; porque ella fue tu primera amiga al ver la luz de este mundo y hasta que la luz de su vida se apague, ella será la guardiana de tu alma.

"Madre mía, tus alas se extienden para albergarnos a todos en tu pecho.
En tu corazón cabe un hijo, caben dos, cabemos todos los hijos
a los que la Providencia amamantó de tu seno.
Tu luz ha iluminado nuestros caminos,
has sido lámpara en nuestra oscuridad.
El agua de tu manantial ha saciado nuestra sed.
¡En el desierto de la vida tú has sido el oasis del amor!"


ROSALÍA MOROS DE BORREGALES

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