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viernes, 26 de agosto de 2016

Tres días, dos firmas para el cambio, @laguana




Manifiesto de la Alianza Nacional Constituyente ante la marcha de Caracas del 1ro de Septiembre de 2016

Los venezolanos hemos sido convocados el 1ro de Septiembre a manifestar en las calles de Caracas para lograr que el gobierno y sus autoridades electorales atiendan la exigencia de un vasto sector de la población para efectuar un Referendo Revocatorio, en la seguridad de que este traerá como consecuencia la sustitución del gobierno de Nicolás Maduro como una condición necesaria para un cambio inmediato en la situación que padecemos actualmente todos los venezolanos.

Desde que los sectores opositores agrupados en la MUD decidieran la vía del Referendo Revocatorio, la Alianza Nacional Constituyente-ANC ha respaldado esa solución a la grave crisis, respaldo este que hemos manifestado en todas las reuniones sostenidas con sus principales representantes, aun habiéndoles manifestado que continuaríamos nuestro esfuerzo a nivel nacional, para convocar a una Asamblea Nacional Constituyente de carácter Originario, dado que consideramos que ambas soluciones resultan no excluyentes sino por el contrario complementarias, para los fines de solucionar de una manera completa la crisis del país.

En ese orden de ideas, desde la ANC creemos que la marcha del 1ro de Septiembre en Caracas abona a los objetivos que ambas soluciones proponen, la convocatoria de un Referendo Revocatorio presidencial y al unísono la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente de carácter Originario.

Sin embargo, la ruta de una Asamblea Nacional Constituyente de carácter Originario no responde a las reglamentaciones establecidas por los Poderes Constituidos (TSJ - CNE - Fiscalía, etc.), razón por la cual el llamado del 1ro de Septiembre, que respaldamos, reviste para nosotros, en la Alianza Nacional Constituyente, un significado completamente diferente al que han hecho los partidos agrupados en la Mesa de la Unidad Democrática. Para la Alianza Nacional Constituyente tiene una importancia fundamental porque constituye el comienzo de nuestro proceso de convocatoria al pueblo venezolano para una Asamblea Nacional Constituyente, con el desarrollo en esa misma fecha de nuestro propio proceso de Recolección de Firmas, a través de las Juntas Activadoras del Proceso Constituyente Originario (JAPCO’s) que están siendo organizadas en todo el país.

Pero más allá de la convocatoria a recoger las firmas necesarias para un proceso Constituyente Originario, invitamos a Venezuela a dibujar y debatir el país que queremos para todas las regiones de la República. Esa es nuestra razón y principal motivo para solicitar un proceso Constituyente de carácter Originario, que se inicie desde las bases mismas de la sociedad venezolana. La Constituyente no es un fin en sí mismo, es la vía, el mecanismo para discutir en su seno la visión de un país diferente, descentralizado y regionalmente autónomo. Esta visión está contenida en nuestra propuesta al país denominada “Proyecto País Venezuela Reconciliada Vía Constituyente”. Ese es nuestro destino y nuestro propósito fundamental.

Algunos sectores adversos o por desconocimiento de la esencia misma del proceso constituyente han difundido la idea errónea de que este proceso solo puede ser convocado desde el Poder. Que no es posible realizar una Constituyente desde las bases mismas del pueblo venezolano. Queremos informarle responsablemente al pueblo de Venezuela y a la Comunidad Internacional que sigue atentamente la grave situación venezolana, que nuestra Constitución garantiza a todos los venezolanos el Derecho Humano a la Participación Política, e iniciativa constitucional y constituyente establecidos en los artículos 70, 347, 348 y 349 constitucionales,  que nos permiten convocar a un proceso Constituyente sin la participación de los Poderes Constituidos.

En 1999, el Presidente Hugo Chávez Frías, convocó al proceso Constituyente desde el Poder, pero tuvo que invocar al pueblo soberano, como depositario del Poder Constituyente Originario, para derogar la Constitución de 1961, ya que esta no tenía prevista su modificación por medios diferentes a los establecidos en ella misma. Se invocó la Soberanía Popular y se sometió a consulta del pueblo la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente. El pueblo aprobó entonces en Referendo Consultivo la convocatoria a un proceso Constituyente que luego fue declarado como Originario por la misma Asamblea Constituyente.

De estos eventos surgió la Constitución de 1999, cuyo texto tuvo que sostener la previsión que originó su propio nacimiento, traducido en su Artículo 347: “"El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario. En ejercicio de dicho poder, puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente con el objeto de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución.”. Y en el Artículo 348 que ese mismo pueblo podía convocar a una Constituyente con el 15% de las firmas del Registro Civil y Electoral. Además, el constituyente fue claro, preciso y definitivo al establecer el Artículo 349: “El Presidente o Presidenta de la República no podrá objetar la nueva Constitución. Los poderes constituidos no podrán en forma alguna impedir las decisiones de la Asamblea Nacional Constituyente….”.

Esto nos abrió a los venezolanos la extraordinaria posibilidad de organizarnos para solicitar, desde las bases mismas de la población, la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente. En 1999 se debió preguntar al Soberano con cuales reglas se debía regir el proceso. El Presidente Chávez sometió a consulta del pueblo que se le aprobara al Presidente de la República definir esas reglas, y el pueblo se lo aprobó, entre otras razones porque esa facultad solo la tiene el Soberano. Al estar ahora esa previsión establecida en los Artículos 347 y 348 constitucionales, el pueblo Soberano en lugar de delegar su potestad en nadie para definir las Bases que regirán el proceso, las puede definir él mismo, sometiéndolas a la aprobación de los firmantes en el mismo acto de la recolección de firmas para la Constituyente. Esas reglas o Bases Constituyentes se han propuesto al país desde la Alianza Nacional Constituyente, y han sido sometidas a la consideración de los más diversos sectores de la sociedad venezolana, incluyendo a la Mesa de la Unidad Democrática, MUD. En otras palabras, han sido sometidas al consenso de los más amplios sectores del país.

De esa manera el Soberano pueblo de Venezuela puede participar para decidir su destino en un proceso nunca antes visto para cambiar la grave situación del país,  sin la intervención de los Poderes Constituidos. Esto es, hacer este proceso sin el CNE ni el TSJ, actualmente secuestrados por el gobierno. Esto es posible con la Constitución de 1999. De esta manera podemos convocar a una Constituyente desde las bases mismas de la sociedad venezolana. A eso se le llama Poder Constituyente Originario.

Por lo tanto, desde la Alianza Nacional Constituyente invitamos a los partidos políticos convocantes del Referendo Revocatorio del Presidente de la Republica, a que en esos tres días asignados para recoger las manifestaciones de voluntad para activarlo, al unísono también sean utilizados para la recolección de una segunda firma para la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente de carácter Originario.

En la Alianza Nacional Constituyente creemos que si bien es cierto los venezolanos estamos urgidos de un cambio en la conducción del gobierno, como lo propone echar andar un proceso Revocatorio, no es menos cierto que estamos aun más urgidos de una reconstrucción institucional del país que impida que esta tragedia que hoy vivimos pueda volver a repetirse, garantizando la solvencia económica, política y social de la República para las nuevas generaciones.

Ese es nuestro reto. Sometemos a la consideración de Venezuela esta propuesta que no solo desea una solución política y pacífica al grave problema del cambio del gobierno, sino también dar paso a un proceso de Reconciliación y Reconstrucción del país, con la participación de todos los venezolanos sin distinción de color político, a través de un proceso Constituyente.

Sometemos esta solución a todos los venezolanos, para cambiar el curso de la historia de Venezuela, respaldando a quienes deseamos una solución constitucional, pacífica y electoral pero de las manos de las bases mismas del pueblo venezolano.

Convocamos a todos los venezolanos a que este 1ro de Septiembre sea propicio para profundizar e intensificar el proceso de recolección de firmas para la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente de carácter Originario; y que a su vez se activen todas nuestras Juntas Activadoras del Poder Constituyente Originario en todo el país. Que este sea el aporte de la Alianza Nacional Constituyente a una lucha cívica que comienza ahora mismo y que supone una solución de abajo hacia arriba, desde las bases del pueblo venezolano, cuya mayor aspiración ha sido siempre vivir en paz, reconciliados y en democracia. Por encima del pueblo solo esta Dios.

Caracas, 25 de Agosto de 2016

Coordinación Nacional de la Alianza Nacional Constituyente