ANA MARCOS 12 de agosto de 2016
Los
presidentes de Colombia, Juan
Manuel Santos, y Venezuela, Nicolás Maduro,han
anunciado la tarde del jueves que la frontera terrestre que une ambos países
volverá a abrirse, de forma gradual, a partir de este sábado. En un primer
momento solo se permitirá el paso peatonal por cinco puntos entre las seis de
la mañana y las nueve de la noche (una hora menos en Colombia).
En una
reunión celebrada en Puerto Ordaz, en Venezuela, a miles de kilómetros de la
linde que une los países, los mandatarios, en compañía de varios de sus
ministros y otros representantes institucionales han culminado unas
negociaciones de casi un año de mesas de trabajo. Un proceso que se aceleró a
principios de julio cuando comenzaron a producirse entradas masivas de
venezolanos a territorio colombiano en busca de alimentos de primera necesidad
y medicamentos.
Para
cruzar "la nueva frontera" -como ya la denominan los gobernadores de
los de departamentos colombianos de Norte de Santander y Arauca- será necesaria
una cédula fronteriza, una identificación que se expedirá a "aquellos que
crucen habitualmente" por cuestiones comerciales, sanitarias y a los
estudiantes (3.500 niños venezolanos van a colegios colombianos), entre otros.
Venezuela
y Colombia se comprometen a trabajar de manera conjunta en la seguridad de los
más de 2.000 kilómetros de frontera. Para reducir el contrabando los
gobernadores colombianos llevaron a la mesa la propuesta, que aún se debe
concretar, de comprar combustible a sus vecinos. Maduro está dispuesto a
instalar estaciones de servicio en Colombia, según los gobernadores. "Un
galón de gasolina cuesta 100 pesos colombianos en Venezuela, si nosotros se lo
compramos a entre 4.000 y 5.000, ellos multiplican su beneficio y nosotros
podemos viajar el precio", ha explicado William Villamizar. No solo
reducirían costes, podrían acabar con el negocio de la venta informal de
gasolina.
Otra
de las propuestas de Colombia, según las fuentes consultadas, es establecer una
canasta básica "amplia" para evitar compras masivas como las que se
han producido, que funcionará en ambos lados de la frontera. Esta medida
también deberá ser concretada por los respectivos ministros en próximas
reuniones.
Desde
que se produjera la entrada masiva de venezolanos durante dos fines de semana
consecutivos se han ido conociendo algunas propuestas de lado y lado para
tratar de lograr un acuerdo. Uno de los puntos de mayor interés obedece a los
controles migratorios. Sobre ese punto, las autoridades de ambos países
propusieron concertadamente que la reapertura se dé inicialmente en cinco
puntos de la frontera: Puerto Santander, el puente internacional Simón Bolívar
(entre Cúcuta y Táchira), el puente José Antonio Páez (Arauca), Paraguachón (La
Guajira) y Puerto Carreño.
Para
celebrar la apertura, el sábado se ha organizado un partido de fútbol en el
estadio de Cúcuta, capital de Norte de Santander, ciudad limítrofe con
Venezuela, en el que se enfrentará el equipo local con el del estado venezolano
de Táchira. "Esperamos que se llenen con 20.000 venezolanos y 20.000
colombianos", ha dicho el gobernador.
El
pasado 10 de julio el Gobierno de Maduro autorizó el paso de venezolanos hacia
Colombia. Decenas de miles de personas cruzaron al país vecino en busca de
alimentos. Un fin de semana después, la frontera se abrió en algunos puntos el
sábado y el domingo y más de 100.000 venezolanos se lanzaron de nuevo a por
productos de primera necesidad al lado colombiano. Desde entonces, las
reuniones entre ambos países no han cesado. La más importante se produjo el
pasado día 4 en Caracas entre las cancilleres, María Ángela Holguín (Colombia)
y Delcy Rodríguez (Venezuela), un encuentro al que también asistió el propio
Maduro. De hecho, las responsables de la diplomacia aseguraron que la
última palabra sobre la solución de la crisis fronteriza sería de los
presidentes.
El 19
de agosto se cumplirá un año de la decisión unilateral de Maduro de ir cerrando
paulatinamente toda la frontera con Colombia, que abarca más de 2.000
kilómetros, después de un ataque a tres militares venezolanos por parte de
supuestos contrabandistas colombianos. La crisis golpeó de lleno las relaciones
entre ambos países. Mientras el Maduro lanzaba duros mensajes a su homólogo,
Santos fue criticado en Colombia por su tibieza a la hora de responder al
presidente venezolano. Venezuela es uno de los países que acompañan el proceso
de paz con las FARC y también juega un papel relevante en las negociaciones con
el ELN, la segunda guerrilla del país. En repetidas ocasiones, los mandatarios,
tras su reunión, hablaron de una "frontera de paz".

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